Siempre apareces en el momento preciso, y pienso que es un castigo - mi catigo- solapado en una sonrisa sincera, en un abrazo cálido y la luz y energía que significa tu presencia.
No existieron/existen palabras para explicar porque en aquellos tiempos yo misma forcé el destino para alejarte de mí, pero a pesar de todo nunca me odiaste y por el contrario hoy eres el que me seca las lágrimas, y la persona, que aunque pasen años sin vernos sabe como contenerme, la palabra justa, el silencio perfecto.
Cuando te acercas miro el suelo, porque aun me duele haberte hecho sufrir, sentí que merecía perder cualquier expresión de cariño de tu parte, porque te dañé... pero eres un hombre de corazón noble, eres la persona más generosa que conocí y de eso no cabe duda.
Fue genial verte y empaparme de tu energía, tus consejos... darme cuenta que el tiempo si cura las heridas, que las las raices siempre fueron lo suficientemente profundas para no morir, que estas aquí tan presente como siempre.
Me alegra que la vida te premiara con una mujer a tu altura y que te hace feliz, tu sonrisa me lo confima y mi corazón se siente tranquilo de saberlo.
Hasta Siempre Mi Querido Amigo.